• 27 agosto 2026
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  • Cadaqués

La pesca en Cadaqués. Un oficio modelado por el mar

La geografía del Cap de Creus ha condicionado siempre la manera de pescar. Es una costa de roca, calas estrechas, acantilados, tramontana y fondos marinos muy diversos. Aquí la pesca tradicional ha sido sobre todo una actividad artesanal, practicada con embarcaciones pequeñas y artes adaptadas a las especies y a las características del litoral.

Entre las capturas tradicionalmente más representativas de Cadaqués encontramos la escórpora (cabracho), la mollera, el mero, el dentón y la langosta. También forman parte de la cultura gastronómica local las sardinas, las anchoas, el pagre, la dorada, los mejillones de roca y los erizos de mar —o «grotes», como se les llama tradicionalmente en Cadaqués—, siempre condicionados por la temporada y las regulaciones de pesca.

La pesca profesional es hoy mucho más reducida que en otras épocas. En 2020, los datos de la Cofradía registraban tres embarcaciones, todas de artes menores, una cifra que permite entender hasta qué punto ha disminuido una actividad que durante generaciones había formado parte de la vida cotidiana del pueblo.

Es una actividad pequeña en volumen, pero de un enorme valor cultural: una de las últimas continuidades de una manera de vivir que durante siglos marcó el ritmo de Cadaqués.

Del mar directamente al pueblo

Cadaqués tiene una particularidad: no dispone de una lonja propia con subasta de pescado. Tradicionalmente, los pescadores locales han podido vender sus capturas directamente al detalle en pescaderías, bares y restaurantes del municipio.

Esta relación directa entre pescador y pueblo tiene una historia muy antigua. Tradicionalmente, las mujeres de los pescadores tenían un papel fundamental en la venta de las capturas. La documentación histórica recuerda incluso a las mujeres de Cadaqués cargando los cestos con el pescado recién pescado y haciendo a pie el camino hasta Roses para venderlo. También ha quedado en el habla popular el grito con el que las vendedoras anunciaban la llegada de la pesca: «Hala, noies, el peix viu!» («¡Vamos, chicas, el pescado fresco!»).

Actualmente, la Cofradía de Pescadores de Cadaqués está integrada con la de Roses, y las embarcaciones cadaquesenses pueden comercializar sus capturas a través de la lonja de Roses.

En cualquier caso, cuando se busca producto realmente local, conviene preguntar siempre cuál es la procedencia del pescado y cuál es la captura del día: en la pesca artesanal, el mar, la temporada y la meteorología son los que acaban decidiendo qué llega a tierra.